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InicioOPINIÓNPALOMA MUÑOZ¿Acaso somos seres insaciables?

¿Acaso somos seres insaciables?

Me llama mucho la atención y percibo una interesante observación sobre la dinámica de la sociedad actual y su relación con el gobierno en la búsqueda de soluciones a sus problemas.

Recuerdo como en gobiernos anteriores los gobernantes venían a inaugurar obras que no existían, como, por ejemplo, en una ocasión un presidente vino a inaugurar el acueducto de Puerto Tejada cuando ni siquiera había un tanque de agua. De Igual manera en planeación nacional uno se llevaba la sorpresa al ver que en los papeles aparecían carreteras pavimentadas hasta dos veces cuando en la realidad seguían siendo vías polvorientas.

A que quiero referirme con estos comentarios, a la aparente insatisfacción de la gente, que se observa en estos tiempos. Pues veo que a pesar de los esfuerzos del gobierno por responder a sus demandas pareciera que nada los satisface. Fenómeno que según Manfred Max Neef diría que es una manifestación de la insaciabilidad de los tiempos modernos de la sociedad en la satisfacción de sus necesidades.

Pueda que me equivoque en las apreciaciones que me atrevo a reflexionar. Ustedes pueden evidenciar que, en el Cauca en los últimos tiempos en tan solo una semana, nos encontramos con ministros, funcionarios que ni siquiera se podían ver, es decir, se reconoce el aumento de la presencia del gobierno nacional y sus funcionarios en el Cauca. En una actitud descentralizada al parecer se desvela un mayor compromiso hasta por parte de los representantes políticos caucanos en la solución de los conflictos sociales y económicos de la región. Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, persiste la inconformidad en la población y cada quien está “pidiendo solo por lo suyo”.

Este fenómeno puede ser resultado de un cambio en la forma en que el gobierno aborda las protestas sociales. Antes, la respuesta solía ser mediante el uso de la fuerza pública, pero ahora se promueven diálogos basados en una ética pública comprometida con el respeto y la igualdad de derechos. Esta nueva forma de abordar los conflictos se caracteriza por un enfoque intercultural dialógico, que busca promover el intercambio y la comunicación entre las partes.

Y me atrevería a argumentar que, este cambio de enfoque, nos cuesta entenderlo, Es decir, se percibe que hay una disposición al diálogo antes que a la represión ¿Y esto es fácil? No, no lo es. Porque cambiar implica un compromiso político ético y humano. Y se demorará en superar la visión tradicionalista de arreglar los asuntos sociales por la fuerza. Porque en lugar de imponer soluciones unilaterales, se promueve una aproximación más humana, más antropológica en donde se tiene en cuenta los contextos geográficos e históricos de cada colectivo humano.

Considero que, nos estamos acercando a negociar, a dialogar por intereses, más que por principios. Veo la importancia de adoptar un enfoque intercultural y dialógico en la búsqueda de soluciones a los problemas sociales. En donde está surgiendo la necesidad de promover un diálogo genuino con la gente, teniendo en cuenta la diversidad cultural y así fomentar la participación política y comunitaria. Y eso no es nada fácil de digerir porque nos hemos acostumbrado a que todo se resuelve por la fuerza.

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