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El Cauca, zona de guerra. No hay trinchera que aguante

Por: Jesús Alberto Aguilar Guerrero.

El departamento del Cauca, conocido por su historia en todo el mundo, en estos días vuelve a generar noticia ya que más allá de generar controversias, hay que concentrar esfuerzos para garantizar la pacificación de una región que se encuentra vulnerada y ante la constante presencia de la insurgencia colombiana”; para lo cual se han instado a todos los entes que integran la defensa de derechos humanos, para luchar por la prevalencia de los derechos a la vida e integridad de las comunidades que han quedado en medio del fuego cruzado, generando el éxodo campesino, afrodescendiente, mestizo e indígena en diferentes zonas del territorio caucano azotado una vez más por la violencia. Mientras que en municipios del norte, centro y sur del Cauca, los grupos armados ilegales GAI, atacan a mansalva los cuarteles de la policía nacional, en otros sitios estos grupos fuera de la ley se enfrentan por ganar territorio y posesionarse en ellos, produciendo el desplazamiento inmediato de las gentes que habitan en el sector rural; debido a esto se ha propuesto la Coerción de la vida social, que trata de un documento de carácter preventivo de la defensoría del pueblo, donde se advierten señalamientos, estigmatización, amenazas y homicidios a líderes y defensores de derechos humanos, pues los acusan por ser supuestos colaboradores o simpatizantes de alguno de los grupos armados ilegales; no incluyendo un repertorio de coerción de la vida social, impartición de ^justicia de facto^, impuestos y regulación de la económica cocalera en toda su cadena de cultivo, procesamiento y comercialización, y brechas en la capacidad de protección y regulación del Estado, condición favorable para las estructuras armadas irregulares sustituyan esas ‘funciones de facto’.

En nuestro desangrado Cauca, en diferentes municipios se vienen instalado los llamados puestos de mando unificado PMU, con el fin de atender las falencias en el orden publico que se suceden de dos a tres veces por semana; pues ahora ya se le denomino consejo de Seguridad Extraordinario de índole nacional, contando con la presencia de autoridades civiles y militares, contextualizando las ultimas alteraciones al orden público, en aras de replantear estrategias de seguridad y convivencia, con énfasis en la presencia institucional a través de inversión social; dejando siempre constancia que hubo presencia, cansando ya los oídos de las gentes afectadas por el flagelo de la guerra en este territorio al escuchar frases como: “hemos tenido una jornada de trabajo, para expresarle a las comunidades caucanas que aquí está el Gobierno Nacional, reiterándoles nuestro compromiso para enfrentar esta situación dolorosa”, pero la “procesión se lleva por dentro, pues hoy madres lloran a sus hijos muertos y desaparecidos”, sin importar lo que digan personas que poco padecen lo que sufren los caucanos, así digan que: se estudian las capacidades que pueden incrementar una presencia mas fuerte de la inteligencia militar y de policía para permitir la realización de operaciones contundentes; pues esto no revivirá los muertos que fueron sacrificados en los ataques perpetrados a los centros poblados o cabeceras municipales. A nadie le importa en este momento que Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de Republica unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran, de esta manera garantizar el respeto y la realización integral de los derechos humanos, los cuales se convierten en el fundamento y la razón última de ser del Estado. Los habitantes de este bello departamento solo nos bastan decir que a través del fortalecimiento de la fuerza Pública con mayores unidades en diferentes municipalidades, venga acompañada de la inversión social, además de reforzar estrategias para evitar a toda costa el reclutamiento forzado. En muchos de los afamados PMU, terminan diciendo para adornar sus propuestas que todo lo dicho está enmarcado para erradicar las causas estructurales del conflicto y las economías ilícitas, debido a que son el combustible de esta guerra atroz que afrontamos.

La guerra sin descanso y sin cuartel, ya esta anunciada, perjudicando a la población civil, ante los anuncios del gobierno nacional. SE NOS DESANGRA EL CAUCA, cuando escuchamos, “no se pactará nuevo cese al fuego con el autodenominado Estado Mayor Central en el suroccidente del país; los ataques que ha realizado esta organización criminal contra la población civil alejan cualquier posibilidad de cese”; a ¿qué trinchera iremos a parar…?

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