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Fragmento del Evangelio según Miguel

Por Silvio E. Avendaño C.

Junto a los evangelios que acepta la iglesia: Mateo, Marcos, Lucas y Juan existen evangelios apócrifos, en otras palabras de dudosa autenticidad en cuanto al contenido o su inspiración. Jorge Luis Borges sobre tales textos discurrió: “… es regresar de un modo casi mágico a los primeros siglos de nuestra era cuando la religión era una pasión…” Uno de estos textos es el evangelio de Miguel, vale aclarar que se le denomina así, para no confundir con San Miguel arcángel. No se puede olvidar el culto a la verdad ni tampoco echar al olvido este texto. Es de anotar que la Inquisición no condenó el evangelio de Miguel porque en ese tiempo no se había hallado un rollo de pergamino sometido al rigor del tiempo, escrito en griego antiguo y en arameo, en una ciudad sagrada del oriente.

Por motivos de extensión, dado que el texto se encuentra en muchos folios, se ha escogido un segmento por lo significativo para estos tiempos. “Levantándose todos lo llevaron ante Poncio Pilatos y comenzaron a acusarle. El gobernador romano de Judea preguntó: ¿Qué acusación traéis contra este hombre? Entonces se escucharon diferentes voces. Este personaje convierte el agua en vino…Multiplica los panes… provoca la pesca milagrosa…Cura a los enfermos…Saca el demonio de los epilépticos…Seca las higueras…Resucita a los muertos y camina sobre las aguas.

Ante esto Pilatos manifestó: Ningún delito hallo en este hombre.

Pero ellos insistieron: Los bodegueros, productores de vino van a la ruina. Se quedan con canastos de pan los horneros. Muchos marinos se quejan porque lo que sacan del mar se pudre pues nadie se acerca a la pescadería. Curanderos, magos y yerbateros están sin oficio porque este hombre devuelve la salud a los enfermos. Los que se dedican a sacar el demonio de los epilépticos se han quedado con sus sortilegios y embrujos, sin poder sobre los demonios, están en la inopia. Los dueños de terruños y minifundistas que siembran la higuera están sin oficio porque él seca con su maldición todas las cosechas. El trabajo de los sepultureros y los que rezan novenas se han quedado con las manos cruzadas porque cura a los moribundos. Y, hasta los marineros, quien con la fuerza de sus brazos reman para atravesar el río ha pasado al olvido, pues Jesús camina sobre las aguas…

Y, al escuchar Pilatos las quejas, reclamos y lloriqueos, se sentó en el tribunal, en el sitio llamado litostrotos, en hebreo gabbata, y después de un prolongado silencio, con voz clara y segura, dijo:

-Reo es de muerte porque perjudica la economía de la región, de la provincia y del imperio.

Nota bene. Si las quejosos y acusadores se presentaran en tiempos del final de la historia y el último hombre, de la economía de mercado y la democracia del voto, del Tratado de Libre Comercio, Jesús no hubiese sido condenado a muerte, pues sería un ser maravilloso que se anticipó al neoliberalismo   y al consumismo del novísimo hombre.

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