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Impacto en la psique de las acciones colectivas

Por LENNY Z. PITO BONILLA – @CreaciónpsicologíaXXI

Psique proviene de la palabra griega psyqué, cuyo significado es alma, relacionada desde la antigüedad con la energía vital. La psicología agrega a tal definición, el conjunto de capacidades humanas individuales que involucran procesos conscientes e inconscientes. Cada persona en forma cotidiana activa su potente aparato psicológico, desde el cual, en coordinación con el cuerpo y el espíritu orienta su vida e influye sobre el contexto externo. De ahí que este poder personal se compare con el aleteo de la mariposa, porque se dice que esa pequeña pero permanente acción, tiene influencia de un lado a otro del planeta.

Ahora bien, como seres sociales por naturaleza, condición que nos lleva a vivir en comunidad, los actos colectivos tienen por supuesto un profundo impacto sobre nuestra mente y contribuyen o no a la estabilidad emocional.

El país vive una situación particular, aunque esperamos sea coyuntural, generadora de estrés en los ciudadanos. Algunos dirán bueno, pero esos son asuntos políticos, sin embargo, recordemos que todo en la vida tiene una connotación política, que abarca los estamentos sociales en su conjunto, por ende, a la familia como uno de ellos y a sus miembros en particular, es decir a cada uno de nosotros, entonces todos nos vemos involucrados en lo político.

El estrés, considerado como una sobrecarga que afecta el bienestar psicológico e integral de la persona que lo experimenta, no es más que un mecanismo que se activa ante situaciones o circunstancias que superan los recursos internos para afrontarlas y resolverlas. Así que un número creciente de colombianos, siente emociones de baja vibración energética, que activan el sistema nervioso simpático y hormonas como el cortisol, la que se libera en respuesta a dicho estrés buscando establecer el equilibrio, algo muy positivo, pero contraproducente cuando la segregación se prolonga en el tiempo, llevándonos a experimentar estados emocionales intensos.

Lo que está sucediendo, es que ante la incertidumbre generalizada que se siente en el aire, el pensamiento se enfoca cada vez más en ello, acompañado de emociones como la angustia ante las posibles pérdidas reales, el enfado, la rabia, el miedo y la ansiedad frente al futuro inmediato, entre otras. Como somos seres multidimensionales, lo que pasa a nivel psicológico con alteraciones por ejemplo en el estado de ánimo, la atención, la concentración o la toma de decisiones, involucra al cuerpo generando insomnio, problemas alimenticios, de azúcar, de presión arterial o cardiacos y también al espíritu trayendo desesperanza o debilitando la fe.

Una factura que se va acumulando y puede salir muy costosa para la salud física y mental. Pero si adicional a todo ello se suma el factor tiempo, las consecuencias suelen ser complejas, la preocupación, la intranquilidad, el desasosiego o la pesadumbre prolongadas arrasan. Cuando ese sentir individual se comparte en familia, el contexto próximo o redes sociales, va conectando con el del otro y los otros, generando un sentir colectivo, que en general no se percibe de manera consciente, si no que se queda en el llamado inconsciente colectivo.

Las condiciones que afectan la salud mental, tienen múltiples formas de ser abordadas, atendidas y gestionadas, una muy efectiva es ser proactivo, hacerse participe, tomar acción y expresar los sentimientos experimentados, frente a la determinada situación que se vive. Una elección personal y que debe ser voluntaria, donde se tenga la sensación de libertad para actuar, que al unirse a de otra persona y otra y otra se torna en una poderosa masa crítica, que conecta con el poder de cada uno y de todos como uno solo.

El movimiento dado a través de las marchas, que también en el fondo podemos concebir como que no tienen mucha influencia en la resolución de lo que se espera, fue un hecho importante, en la medida que esa acción colectiva tiene, sin duda alguna, un impacto positivo sobre la psique de cada persona que participó o se vinculó de alguna manera.

El resultado es un cambio en el sentir; renovación de la esperanza, confianza en que será escuchado el mensaje transmitido y bienestar por vencer la pasividad o la queja a favor de la acción. Valioso desde el punto de vista psicológico, una válvula de escape del miedo el que, si se mantiene, con el tiempo provoca que nuestro sistema de alerta permanezca en modo de hipervigilancia, una amenaza latente para la paz interna de cada uno y todos.

Lo sucedido ha sido el reflejo de una multitud que a nivel nacional y regional se ha motivado por diversas razones, a reaccionar de manera contundente, aunque pacífica. Sin color político, resaltando el tricolor y con el deseo interno de confirmar que, en el alma de cada uno, hay energía vital, autonomía, libertad de expresión y la suficiente llamada berraquera colombiana.

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