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La mejor Artillería contra las estructuras criminales es sembrar Paz y cosechar esperanza

La entrevista exclusiva con el Brigadier General Federico Alberto Mejía Torres, Comandante del Comando Específico del Cauca, ofrece una visión detallada del trabajo transformador que se está llevando a cabo en el Cañón del Micay bajo su liderazgo. Al parecer el enfoque de producir comida con los campesinos y campesinas en la sustitución de cultivos ilícitos, es más importante que las operaciones militares convencionales.

Redactado por Paloma Muñoz-directora del Diario El Nuevo Liberal

EL NUEVO LIBERAL: General Mejía, cuéntenos sobre el trabajo que está llevando a cabo en el Cañón del Micay, un proyecto alterno y distinto al del combate con la artillería del ejército.

Fotos El Nuevo Liberal

General Mejía: Bueno, en la actualidad estamos haciendo un trabajo muy interesante en el Cañón del Micay. estamos recogido los errores y los desaciertos de los programas de sustitución de cultivos ilícitos, hemos observado que muchos programas no han sido lo suficientemente sólidos, por lo que estamos permitiendo que los campesinos, a pesar de recibir apoyo del Estado, puedan vender sus productos de manera efectiva. Es decir, estamos haciendo en permitirle al campesino que si bien es cierto recibe recursos, recibe medios, recibe elementos por parte del Estado y lo que hace entonces es una vez cosechados sus productos, pero los campesinos hoy en día ellos siembran y luego que sigue, ahí está el problema.

EL NUEVO LIBERAL: Pero entonces ¿Cuál es el principal problema que enfrentan los campesinos en esta situación de la productividad de la sustitución de cultivos?

General Mejía: El principal desafío es la cadena logística. Los campesinos no tienen la capacidad de vender, transportar o distribuir sus productos de manera eficiente. ¿A quién se los venden? ¿Quién me compra? ¿Quién me trae? ¿Quién me lleva? ¿Quién me los recoge? ¿Quién me los transporta? Toda esa cadena logística, el campesino no la soporta. El campesino que es lo que hace, cultivar, pero él no sabe si no cultivar. Entonces, ahí entramos nosotros a través del programa “Siembra esperanza cosecha paz” y es prácticamente lo que hemos logrado que, las manos unidas de Empresarios de gente buena en Colombia, empresarios más que todo del Valle del Cauca y Cauca que quieren apoyar a estos campesinos. Recientemente, organizamos reuniones en Cali entre agricultores y empresarios, donde estos últimos se comprometieron a comprar los productos directamente. Hemos logrado entonces reunir a casi todos los grandes empresarios dueños de las cadenas de supermercados más grandes del Valle y del Cauca y lo mejor fue que, decidieron comprarles los productos a los campesinos del Cañón del Micay.

EL NUEVO LIBERAL: Eso suena muy interesante, resolver el lio de la comercialización de los productos de los campesinos, pero ¿Cómo se facilita el transporte de los productos?

General Mejía: Utilizamos camiones del ejército para llevar los productos desde el Cañón del Micay hasta las bodegas en Cali. a través de los camiones del ejército con que yo subo la remesa de los soldados, pues para no bajarlos vacíos, pues traigo remesa, traigo la comida que están cultivando allá en el Cañón de Micay y la llevo directamente hasta las bodegas de Cavasa en Cali, para poder ser distribuidos allá a la gente que me está comprando los productos, pero a través de uno de los programas que se llama Fe en Colombia. Además, hemos recibido apoyo de la Sociedad de Activos Estratégicos (SAE) para obtener más vehículos que faciliten esta labor.

EL NUEVO LIBERAL: Hasta aquí pareciera que todo está resuelto, pero ¿Cómo se asegura la venta de estos productos?

Apoyo empresa química básica con canecas de 200 litros, los campesinos se llevan el lixiviado fertilizante que dinamiza la producción.

General Mejía: Contamos con profesionales que manejan bases de datos y cronogramas de cosechas para conectar a los campesinos con compradores de manera eficiente. Profesionales que parametrizan todo este trabajo. En el campo me tienen las bases de datos de quiénes están cultivando y la fecha programable de las cosechas, entonces, por ejemplo, ya se quedó doña Gertrudis, me cosecha mil palos de papaya el 25 de mayo, ya le busco y tengo compradores. Tengo cronograma de cultivos, todo el que me esté cultivando en el Cañón de Micay, pasa una base de datos y yo ya sé cuándo tiene cultivos. Entonces ya sé cuándo y a quién se los compro cuando y en qué momento.

EL NUEVO LIBERAL: ¿Una vez se ha hecho la venta de los productos como le hacen llegar el dinero a los campesinos?

General Mejía: Se les entrega el dinero directamente o lo consignamos por Nequi, ellos tienen cuentas en este sistema y la mayoría tienen cuenta de ahorros en la Caja Agraria y se les hace la transferencia.

EL NUEVO LIBERAL: Sé que el programa de sustitución de cultivos ilícitos no ha sido fácil, porque algunos han expresado que estos nuevos productos se demoran para el tiempo de cosecha y que, en ese tiempo de espera, la gente le toca aguantar hambre, distinto cuando cultivaban coca, que su producción era más rápida y de fácil y buena venta, entonces ¿Cómo han logrado cambiar la mentalidad de los campesinos hacia cultivos legales?

General Mejía: Los campesinos han entendido que los cultivos ilícitos ya no son rentables debido al desplome de los precios. Ahora están optando por cultivos legales como frijol, cacao y frutas, lo que ha llevado a la disminución de cultivos de coca. porque ya los campesinos se dieron cuenta que la caída de los precios de la hoja de coca fue una cosa terrible, eso fue un desplome comercial ilícito terrible. Los hizo entender de que tenían que acudir a otro tipo de economías totalmente legales y es así como a fecha de hoy ya hay más de 2.100 hectáreas sembradas con diferentes cultivos. Es el único de los poquitos departamentos que en este momento con el estudio SIM ha bajado en la producción de hoja de coca y es precisamente por eso, porque se dieron a la necesidad de generar cultivos de ciclo corto caso de frijol cuatro meses y sembrar cacao que también es una opción muy rentable en este momento. Pero eso es lo que estamos haciendo, entonces, tratar de ayudarle y generar toda una economía circular, fíjate que hasta las canastas, en qué le transportamos el tomate de árbol que están sembrando en el que viene del Cañón de Micay, no podemos empacarlo en bultos, porque llega todo eso vuelto miseria. En Bogotá una empresa me regaló dos mil canastas para poder estar transportando los productos e insumos.

EL NUEVO LIBERAL: y ¿Cómo se sienten como ejército? Porque de todas maneras esto es maravilloso pero su finalidad es otra.

General Mejía: Fíjate que esto es más importante que cualquier artillería pesada, si al lograr sembrar, lograr encantar y enamorar al campesino para que se dedique a la producción, para que se dedique a sembrar y nosotros como Gobierno a través de la fuerza pública, lograr llegar hasta allá a acompañarlos, llevarles, traerles, ponerles, quitarles, pues eso ha sido muy beneficioso, entonces claro, entonces prácticamente ésta es la solución. Es que yo todos los días estoy reportando bajas de muertos en desarrollo de operaciones militares, pero este proyecto está sembrando esperanza para los campesinos.

EL NUEVO LIBERAL General Mejía, usted lo que me está diciendo es que están cambiando las armas por sembrar comida, o sea, que la mejor artillería es sembrar paz ¿Cómo ve el papel de la fuerza pública en este proceso?

General Mejía: Así es. La mejor artillería contra las estructuras criminales es sembrar paz y cosechar esperanza. Considero que este enfoque es más importante que las operaciones militares convencionales. Al transformar los cultivos ilícitos en alimentos, le quitamos espacio a la guerrilla y al narcotráfico.

EL NUEVO LIBERAL ¿Qué apoyo ha recibido este programa por parte del gobierno nacional? Por ejemplo, el ministerio de Agricultura que opina al respecto.

General Mejía: Sí, efectivamente. He recibido contacto por parte del Ministerio de Agricultura respecto a la iniciativa de proporcionar un paquete para la siembra de frijol tipo Calima en el Cañón de Micay, que incluirá semillas y fertilización para garantizar una excelente cosecha para los campesinos de la región. Hemos contado con el apoyo de empresarios locales, la Embajada de Estados Unidos y otras entidades, aunque la mayor parte del trabajo lo hemos realizado nosotros mismos bajo el programa “Siembra Esperanza, Cosecha Paz”. Hemos logrado realizar programas de sustitución de cultivos ilícitos mediante recursos limitados y sin la cooperación de agencias como USAID, demostrando que es posible generar cambios significativos en las comunidades a través de alternativas agrícolas sostenibles como el cultivo de frijoles.

EL NUEVO LIBERAL: ¿Por qué el frijol es una mejor opción para la sustitución de cultivos ilícitos?

General Mejía: El frijol representa una alternativa efectiva, ya que ofrece una fuente de alimento vital para la infancia y las familias, además de abastecer la región con proteína vegetal. Su rápido crecimiento y valor económico lo convierten en una opción viable para la sustitución de cultivos ilícitos, sin la necesidad de esperar largos periodos para obtener la primera cosecha. Allá en Palmira están las instalaciones del CIAT donde fabrican las semillas del trópico y toda esa cuestión, entonces yo les dije que había una necesidad urgente porque en este momento hay una gran demanda de más de 200 toneladas mensuales de frijol. Estamos importando frijol de Perú las grandes cadenas de supermercados, no hay más, no, alcanza, la demanda de frijoles, entonces él se compromete también a ayudarnos a fabricar la semilla para cultivar, por lo menos 5.000 hectáreas.

EL NUEVO LIBERAL: ¿Cuántas familias están involucradas en este proyecto?

General Mejía: Estamos en proceso de enlistar a varias veredas del municipio de Argelia, donde miles de familias están interesadas en participar en la siembra de cultivos de corta duración que garanticen su seguridad alimentaria y ayuden a desplazar la presencia de la guerrilla en la zona. Estamos trabajando en obtener un kit completo que incluya no solo las semillas necesarias, sino también los insumos y abonos requeridos, además del acompañamiento técnico para asegurar una cosecha exitosa.

EL NUEVO LIBERAL General Mejía, ¿Cómo visualiza el futuro de este programa?

General Mejía: Esperamos que más entidades se sumen a esta iniciativa para seguir transformando la economía y la seguridad en la región porque esa es la verdadera artillería sembrando esperanza para cosechar paz.

Foto suministrada/Nuevo Liberal

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