domingo, julio 14, 2024
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Violencias

Por RODRIGO SOLARTE – rodrigosolarte27@gmail.com

La historia de la humanidad ha transcurrido entre violencias y convivencias temporales. La conflictividad se conjuga desde el yo hasta el nos, pasando por el tu, ellas y ellos.

Este, al parecer, círculo vicioso de la existencia humana en el planeta tierra, ha tenido a su vez, períodos de civilización y barbarie, que influye y lo continúa haciendo, en las personas, familias y comunidades constructoras de sociedades y conciencias a formar.

Ideada la democracia, esperanzada más en convivencia que conflictividad en las relaciones sociales, la diferenciación humana entre culturas, ubicación geográfica, pensamiento gestado en el contexto vivido, relación con la propiedad privada y colectiva, nos fue diferenciando, principalmente por el poder sobre la tierra y el dinero, simbolizado de diferentes maneras, tanto en lo material como espiritual de los SERES HUMANOS.

La aspiración por la justicia, convivencia, equidad y dignidad, es patrimonio civilizatorio pero no compartido con sinceridad por todos los terrícolas. Los intereses nos han diferenciado permanentemente hasta llegar a la situación actual, en lo macro, de disputa entre imperios.

Las violencias y búsqueda de convivencias en democracia, como alternativas locales, regionales y nacionales, para el caso colombiano, involucra desde las familias al Estado Nación que hemos conformado haciendo parte de la globalidad.

La saturación de problemas tanto territoriales como de sus habitantes buscadores de alternativas desde y con sus familias, caracteriza la lucha que se ha ido organizando a todos los niveles hasta lograr el apoyo de Gobiernos para el cambio estructural concebido y pensado, a partir de las experiencias vividas a todos los niveles del Estado y las perspectivas de un futuro diferente al pasado que en y con violencias se ha vivido.

La no democracia real con la mayoría de habitantes para un sentipensar y tener, más colectivo que privado, es caldo de cultivo para las violencias cultivadas por el egoísmo, machismo e insolidaridad, explícitas en la o las culturas Neoliberales hegemónicas, que incluso la representación política del país en su momento, mantuvo para lo económico en la Constitución de 1991 que nos rige.

La humanidad de no cambiar, está llegando al genocidio de la especie humana, e incluso de las demás con la Crisis climática que en mayor o menor proporción a todos nos afecta.

La pluralidad humana también existe para resistir los cambios que la mayoría de la población, tanto en campos como ciudades, consideramos como necesarios e incluso indispensables.

Genocidios como el de Israel contra Palestina en complicidad Norteamericana y sus satélites incondicionales, son muestra de la degradación humana a la que estas conciencias gubernamentales han llegado.

La ancestral resistencia y lucha por la tierra en países latinoamericanos como Bolivia, Ecuador, Colombia con El Cauca liderando, dan cuenta del amor y reconocimiento por la naturaleza, la rica biodiversidad y viables alternativas para asumir, junto a los conocimientos científicos que han de multiplicarse, nacional e internacionalmente, las crisis múltiples que como especie humana debemos asumir para subsistir con las actuales y siguientes generaciones.

En tiempos de la ¨ lucha armada´´, los otrora jóvenes recordamos consignas como aquella ´´ el poder nace del fusil´´, tan difundido previamente por la guerrerista y privatizadora cultura gubernamental norteamericana.

Los ideales de VIDA con Derechos humanos y ambientales propiciadores de LA CONVIVENCIA con la CASA COMUN que nos sostiene y mantiene en el cosmos, continúan siendo propósitos y objetivos a lograr por la sociedad humana que elige a los administradores encargados y partícipes con sus pueblos, de un mejor vivir para la gente, no solo para la minoría acostumbrada por décadas a defender con todos los medios que controlan económicamente, sus mercantiles intereses.

Que los CAMBIOS PACÍFICOS logrados incluso con los alzados en armas contra el Estado no democrático ni participativo, sea nuestra consigna permanente para construir un mejor país.

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